Nutrición · 6 minutos de lectura

La dieta de longevidad que (presumiblemente) alargará tu vida

Por Youngr Team · October 17, 2023

¿Pueden ciertos alimentos prolongar la vida? ¿Es cierto que la alimentación es lo único que está demostrado que contribuye a frenar el envejecimiento? ¿Qué debemos comer y cómo para rejuvenecer y vivir más y mejor? ¿Comer un filete te quita 30 minutos de vida?

No es un tema nuevo. En la Grecia clásica, Hipócrates preconizaba aquello de que “el alimento sea tu medicina”. Sabemos desde hace tiempo que una alimentación saludable contribuye a la longevidad, que nuestro estilo de vida influye en el riesgo cardiovascular, que la obesidad es un factor importante en diferentes tipos de cáncer, que quienes comen mal reducen hasta cuatro años su esperanza de vida.

Y, por ende, que las frutas, las verduras, los cereales integrales, las grasas saludables, las proteínas magras, las semillas y frutos secos están repletos de vitaminas, minerales y otros nutrientes que tienen propiedades antioxidantes y antiinflamatorias. En definitiva, que comer bien es importante para envejecer bien.

Pero, aun así, vivimos en un momento de cierta confusión porque existen voces que defienden posturas muy diferentes o incluso contrarias en diferentes canales, porque las redes sociales difunden mensajes no contrastados y porque algunos medios los reproducen sin rubor.

Recientemente, Newsweek se hacía eco de esta infoxicación nutricional en el artículo ‘Everything You Know About Diet is Wrong’, en el mencionaba que a pesar de la proliferación de dietas supuestamente basadas en la ciencia, la mayoría de las teorías sobre qué comer y por qué son erróneas. Es muy difícil para los consumidores encontrar consejos dietéticos consistentes. Por cada estudio que encuentra que un enfoque particular funciona, surge otro que está en contra.

Mensajes contradictorios

Hay quien dice que el ayuno intermitente es una solución para perder peso ymantenerse joven porque promueve y facilita la autofagia, es decir el proceso natural de autoreparación del organismo. Otros apuntan que no aporta muchas más ventajas que una restricción calórica clásica, o incluso que es una puñalada trapera para nuestro metabolismo.

Hay quien defiende a capa y espada que restringir los hidratos de carbono es clave para bajar la inflamación, asociada al envejecimiento y a diferentes enfermedades. Hay quien apuesta por declararle la guerra a los lácteos, porque empeoran los procesos inflamatorios y autoinmunes, y al gluten, aunque no es recomendable eliminarlo si no es con el consejo de un profesional.

Luego, ahora se ha puesto de moda incrementar la ingesta de proteínas entre quienes practican actividad física. Tanto que los alimentos “más proteicos” se han convertido en los nuevos “light” en los supermercados. Aitor Sánchez, dietista-nutricionista autor de Mi dieta cojea y de ¿Qué pasa con la nutrición? Asegura que solo está justificado plantearse un incremento del consumo de proteínas “en la etapa infanto-juvenil para apoyar el crecimiento, en la tercera edad para evitar la pérdida de masa muscular, y en la recuperación de procesos clínicos como cirugías, quemaduras, fracturas, etc. porque contribuye a la formación de nuevos tejidos.”

En este sentido, el de reforzar procesos, también hay quien se decanta por los suplementos, los complementos y las vitaminas que, dicho sea de paso, mueven 50 mil millones de dólares al año (2021) en Estados Unidos pese a que no hay evidencia de que sean eficaces en la mayoría de las situaciones.

Por citar solo algunos de los que se pueden encontrar incluso en supermercados: vitamina C, vitamina D, vitamina B12, magnesio, hierro, zinc, espirulina, levadura de cerveza, colágeno, cúrcuma o melatonina, que se ha convertido en producto antiaging además de una ayuda para dormir mejor porque aseguran que reduce los niveles de cortisol y tiene efecto antiinflamatorio y antioxidante. Con todo, hay que tener en cuenta que los nutrientes de forma aislada no producen maravillas y valorar que hay estudios que les atribuyen incluso un efecto pernicioso. Ante la duda, lo mejor es consultar con un profesional de la sanidad.

Sensatez ¿Entonces, qué hacer ante tanto mensaje contradictorio o de estilo vende-pócima?

Lo que está claro es que no existe una fórmula mágica que nos asegure la juventud eterna.

Probablemente lo más sensato es “mantenerse alejado de los extremos”, como dice Aitor Sánchez, poner en entredicho los mensajes de redes sociales que venden objetivos poco realistas y seguir consejos sencillos y prácticos como los que detalla el dietista y nutricionista Julio Basulto en la Guía de pequeños cambios para comer mejor.

Esta guía propuesta por la Agencia de Salud Pública de Catalunya aconseja limitar la sal, los azúcares, la carne roja y los ultraprocesados y consumir más frutas y hortalizas, legumbres y frutos secos, así como tener una vida social y activa. Los pequeños cambios son poderosos.

En La dieta de la longevidad, el biólogo norteamericano Valter Longo recomienda una dieta vegana, con un aporte limitado de proteína animal y énfasis en alimentos integrales. También habla de limitar la ingesta a una ventana de 12 horas (desayunar a las 8:00h y cenar a las 20:00h, por ejemplo) y de la reducción calórica intermitente sin malnutrición (5 días al mes con 800-1.000 kcal) que él describe como “comer de manera que el cuerpo piense que estás ayunando” (Fasting Mimicking Diet).

Finalmente, concluye que los cinco pilares de la longevidad son la dieta, el ejercicio, el descanso, la reducción del estrés y mantener una vida social activa.

¿Hasta qué punto influye la alimentación en retrasar el envejecimiento?

El doctor Lorenzo Pérez Castillo, especializado en medicina estética y envejecimiento, y autor del libro Dieta mediterránea, juventud eterna (Urano, 2023), mencionó recientemente en una entrevista en La Voz de Galicia que la alimentación es lo único, en principio, que tenemos demostrado que contribuye a frenar el envejecimiento. Siempre se ha entendido, por la longevidad de los países mediterráneos, que la dieta mediterránea realizaba una labor en favor de esa longevidad. Esa intuición se ha podido demostrar y ha cobrado más importancia gracias al conocimiento de los telómeros y la posibilidad de medirlos. 

El Dr. Pérez expone todas las razones científicas que existen a día de hoy para adoptar esta alimentación. La más relevante, en su opinión, es la contundente evidencia que la dieta mediterránea tiene a favor en términos de retrasar el envejecimiento de nuestras cadenas de ADN.

¿Quieres saber más sobre posibles dietas de longevidad?

¿Por dónde empiezo si deseo realizar una dieta de longevidad? Apúntate a la comunidad Youngr, donde en breve tendrás la posibilidad de acceder a tratamientos de longevidad innovadores.

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*Descargo de responsabilidad

El contenido no pretende ser un sustituto del consejo médico, diagnóstico o tratamiento profesional. Siempre busque el asesoramiento de su médico u otro proveedor de salud calificado con cualquier pregunta que pueda tener con respecto a una condición médica.

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